Hace un mes murió, por última vez, Jan Cactusen; no lo volví a plantar, murió aplastado por un gigante, quasi despechado o algo así.
Pensé que ya no era necesario re-plantarlo, que era el símbolo de una etapa que había terminado, en la que el espinoso que no se dejaba acariciar junto con otras cosas, se fué.
Hoy desperté antes de que saliera el sol; salí al balcón, llené mi pipa y me la pasé suspirando por mi sueño mas reciente.
Extrañé al joven Jan Cactusen
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