lunes, 11 de junio de 2012

Cada beso, cada palabra, cada suspiro
tienen su propio aliento,
todos son el amor
y ninguno deja de serlo
por el hecho de que hayan existido otros.

Cada cigarrillo, cada trago, cada desvelo
no dejan de matarme cada uno
y ninguno es la muerte por si mismo.

Cada sol, cada día, es la vida.

lunes, 8 de marzo de 2010

Extrañando a Jan Cactusen

Hace un mes murió, por última vez, Jan Cactusen; no lo volví a plantar, murió aplastado por un gigante, quasi despechado o algo así.

Pensé que ya no era necesario re-plantarlo, que era el símbolo de una etapa que había terminado, en la que el espinoso que  no se dejaba acariciar junto con otras cosas, se fué.

Hoy desperté antes de que saliera el sol; salí al balcón, llené mi pipa y me la pasé suspirando por mi sueño mas reciente.

Extrañé al joven Jan Cactusen

lunes, 12 de octubre de 2009

...

Si tenía ganas de salir contigo,
de platicar, de verte, pero en fin;
así es la vida, dices.

La verdad es que coyoacán estuvo rico, muy rico sin ti.
Ir haciendo caras a los niños ,
las 3 rolas en el camino, el pibe que se parecía a Löic,
la música norteña que parecía rock,
la niña pintada de mariposa y la flaca de la sonrisota.

Tenía mucho de no pasar horas así, sencillas, caminando,
platicando, leyéndole los labios a alguien,
curioseando en el bazar, comiendo churros,
tomando café en el jarocho II
porque el I hace poco se incendió.

Todo habría sido una salida más,
casi siempre uno no tiene ni la más mínima idea
de con quien va a regresar a casa.

Había despertado con ganas de ver a alguien más
pero no de insistir, como quizas ella esperaba;
no se si la larga charla que tuve con el sol desde mi ventana
haya tenido algo que ver, eso, o las velas, o el incienso,
o simplemente asi tenía que ser.

Se me ha quedado la sonrisa luego de regresar a casa
con esta Venus tomandome la mano
y la noche estrellada.

martes, 6 de octubre de 2009

Ay mis sueños...

Eran las seis de la mañana, no recuerdo a que hora salía mi vuelo, pero se me hacía tarde, me di un regaderazo, me vestí con lo primero que encontré, eché un montón de ropa en la mochila sin saber que metía...cuando salí de casa vi a una chica guapísima corriendo, parecía que se le hacía tarde también, medio en fachas, solo unos jeans, tenis y una camiseta... pensé "diantres, si no tuviera que irme corriendo la seguía".

Eso de vivir tan cerca del aeropuerto no parece ser tan conveniente, uno se confía y siempre se le hace tarde...

Cuando llegué a la fila del mostrador ella también estaba ahí, parecía que ella ya había recuperado el aliento, intenté colarme en la fila para acercarme a ella y abordarla; un policía se cruzo y me volvió hasta el final de la fila. La perdí.

Fui por un café mientras esperaba mi vuelo, encontré a alguien conocido y platicando se me fué el tiempo; -última llamada para abordar a los pasajeros del vuelo 2601 de interjet, con destino a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez-. de nuevo a correr.

En la sala había 2 filas, tomé la que creí era mía, cuando entre al avión la vi, como aquel día en el salón de clases hace muchos años, era ella, la de jeans, tenis y una camiseta; su asiento, el 9 D, el mío 9 F...
Empezamos a platicar y, justo al tomar la pista le pregunté, -¿y a que vas a Tuxtla?-
Ella respondió -Ups, este avión va para Chihuahua-

No era mi vuelo.

Desperté, di un gran suspiro y volví a dormir.

Sonó el despertador, 6 de la mañana, no recuerdo a que hora salía mi vuelo, pero se me hacía tarde, me di un regaderazo, me vestí con lo primero que encontré, eché un montón de ropa en la mochila sin saber que metía...

Eso de vivir tan cerca del aeropuerto no parece ser tan conveniente, uno se confía y siempre se le hace tarde...

Cuando llegué a la fila no pude separar mi vista de la mujer al otro lado del mostrador; era hermosa, me pareció eterno el tiempo que pasó hasta que llegué al frente.

Finalmente, con las piernas temblando, como si fuera declararle mi amor, le di mi identificación y mi clave de abordar; ella sonrió y con unos ojos angelicales, extrañamente, me dijo - vaya, yo también voy en ese vuelo-...

Me sentí pequeño no se porque, el mostrador y todo alrededor se hacía enorme y sentí miedo, -vámonos, ya es hora- dijo ella. _ - No, yo no voy- respondí, y en el suspiro grande que tomé desperté... vi el reloj y eran las 3 de la mañana.

Volví a dormir.

Eran las seis de la mañana, no recuerdo a que hora salía mi vuelo, pero se me hacía tarde, me di un regaderazo, me vestí con lo primero que encontré, eché un montón de ropa en la mochila sin saber que metía... Eso de vivir tan cerca del aeropuerto no parece ser tan conveniente, uno se confía y siempre se le hace tarde...

Cuando llegué al aeropuerto ella ya me esperaba, era hermosa. No sabía que vuelo era el mío, en que sala tenía que abordar, creo que no sabía ni ha donde iba, pero me sentía seguro, ella me hizo sentir seguro.

Llegamos a la sala, me dio mi boleto, me acomodó la corbata, me dio un beso y me dijo: -aborda este camión, tu vuelo sale al otro lado de la terminal, yo te alcanzo mas tarde-...

Así hice, miré por la ventana y me di cuenta que el camión iba por fuera del aeropuerto, su destino final era chapultepec, -hija de la chingada, me vio la cara- pensé.

Eran las seis de la mañana, tomando aire desperté, me levanté, fui a la sala de la casa y ya bien despierto revisé mi boleto, la salida era un día después.

sábado, 29 de agosto de 2009

La Muerte de Jan Cactusen.


En realidad no es el original, el primer Jan Cactusen; aquel murió no hace mucho tiempo, fue arrojado por la ventana y no resistió la caída; ¿que tenía que hacer aquel hombre cerca de la ventana? nunca lo sabré, ¿de verdad no tenía idea de que Jan tomaba el sol a la orilla de la ventana?...

Curiosamente alguien ya me había dicho que este Jan vendría y llegó justo al siguiente día; solo había cambiado la forma, y un poco... al final de cuentas este era también un Cactusen, no necesitaba grandes cuidados, resistía la sequía, su belleza estaba en su sencillez y al igual que su predecesor, no estaba acostumbrado al amor.

Esa fue la causa de su muerte, a Jan Cactusen le llegó un día el amor en la forma de una esbelta, joven y muy graciosa yerbita.

Uno no suele echar agua seguido a un Cactusen; un día, luego del casi un mes sin gota -aunque igual sin sed- junto con la humedad de la tierra salió esta pequeña plantita que creció junto a Jan, se veían bien, parecían idénticos, con la salvedad de que el solo tenía espinas y ella solo cuatro pequeñas hojitas... como decía, uno no echa agua muy seguido a un Cactusen; pero la plantita, larga, flacucha como se veía, tenía sed, su tallo se debilitó, poco a poco fue quedando recargada en Jan, parecía que lo besaba todo el tiempo y ella aunque doblada, recargada en el, dejo de secarse, crecía recargada en el.

Salí de viaje por unos días y al volver vi al joven Jan Cactusen tendido sobre la tierra con su pequeña plantita, seca, recostada sobre de el. Jan tenía una marca que no había visto antes, justo en medio de su estatura, otra plantita parecía haber succionado parte de Cactusen... no se que lo mato.

Sentí tristeza al ver a la pareja tendida, muerta, pensé que parte de la culpa era de la malayerba que le absorbía por en medio de sus espinas.

No los moví de su maceta, ella poco a poco se hizo polvo; Jan Cactusen, creo, no murió... tendido, ahora parece volver a crecer, solo, sin mucha agua, sin grandes cuidados, sencillo, sin necesidad de ser tocado, acariciado.

jueves, 27 de agosto de 2009

martes, 21 de julio de 2009

... ... ...

No hay bronca,
yo te espero hasta que termines
y neta que no pienso lo mismo que con los demás
- si ya sabes, aquí está tu güey-;
acaba lo que tengas que acabar,
haz lo que tengas que hacer...

Aunque la neta si espero que me digas "ya vamonos,
vamonos a la playita"...