lunes, 12 de octubre de 2009

...

Si tenía ganas de salir contigo,
de platicar, de verte, pero en fin;
así es la vida, dices.

La verdad es que coyoacán estuvo rico, muy rico sin ti.
Ir haciendo caras a los niños ,
las 3 rolas en el camino, el pibe que se parecía a Löic,
la música norteña que parecía rock,
la niña pintada de mariposa y la flaca de la sonrisota.

Tenía mucho de no pasar horas así, sencillas, caminando,
platicando, leyéndole los labios a alguien,
curioseando en el bazar, comiendo churros,
tomando café en el jarocho II
porque el I hace poco se incendió.

Todo habría sido una salida más,
casi siempre uno no tiene ni la más mínima idea
de con quien va a regresar a casa.

Había despertado con ganas de ver a alguien más
pero no de insistir, como quizas ella esperaba;
no se si la larga charla que tuve con el sol desde mi ventana
haya tenido algo que ver, eso, o las velas, o el incienso,
o simplemente asi tenía que ser.

Se me ha quedado la sonrisa luego de regresar a casa
con esta Venus tomandome la mano
y la noche estrellada.

martes, 6 de octubre de 2009

Ay mis sueños...

Eran las seis de la mañana, no recuerdo a que hora salía mi vuelo, pero se me hacía tarde, me di un regaderazo, me vestí con lo primero que encontré, eché un montón de ropa en la mochila sin saber que metía...cuando salí de casa vi a una chica guapísima corriendo, parecía que se le hacía tarde también, medio en fachas, solo unos jeans, tenis y una camiseta... pensé "diantres, si no tuviera que irme corriendo la seguía".

Eso de vivir tan cerca del aeropuerto no parece ser tan conveniente, uno se confía y siempre se le hace tarde...

Cuando llegué a la fila del mostrador ella también estaba ahí, parecía que ella ya había recuperado el aliento, intenté colarme en la fila para acercarme a ella y abordarla; un policía se cruzo y me volvió hasta el final de la fila. La perdí.

Fui por un café mientras esperaba mi vuelo, encontré a alguien conocido y platicando se me fué el tiempo; -última llamada para abordar a los pasajeros del vuelo 2601 de interjet, con destino a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez-. de nuevo a correr.

En la sala había 2 filas, tomé la que creí era mía, cuando entre al avión la vi, como aquel día en el salón de clases hace muchos años, era ella, la de jeans, tenis y una camiseta; su asiento, el 9 D, el mío 9 F...
Empezamos a platicar y, justo al tomar la pista le pregunté, -¿y a que vas a Tuxtla?-
Ella respondió -Ups, este avión va para Chihuahua-

No era mi vuelo.

Desperté, di un gran suspiro y volví a dormir.

Sonó el despertador, 6 de la mañana, no recuerdo a que hora salía mi vuelo, pero se me hacía tarde, me di un regaderazo, me vestí con lo primero que encontré, eché un montón de ropa en la mochila sin saber que metía...

Eso de vivir tan cerca del aeropuerto no parece ser tan conveniente, uno se confía y siempre se le hace tarde...

Cuando llegué a la fila no pude separar mi vista de la mujer al otro lado del mostrador; era hermosa, me pareció eterno el tiempo que pasó hasta que llegué al frente.

Finalmente, con las piernas temblando, como si fuera declararle mi amor, le di mi identificación y mi clave de abordar; ella sonrió y con unos ojos angelicales, extrañamente, me dijo - vaya, yo también voy en ese vuelo-...

Me sentí pequeño no se porque, el mostrador y todo alrededor se hacía enorme y sentí miedo, -vámonos, ya es hora- dijo ella. _ - No, yo no voy- respondí, y en el suspiro grande que tomé desperté... vi el reloj y eran las 3 de la mañana.

Volví a dormir.

Eran las seis de la mañana, no recuerdo a que hora salía mi vuelo, pero se me hacía tarde, me di un regaderazo, me vestí con lo primero que encontré, eché un montón de ropa en la mochila sin saber que metía... Eso de vivir tan cerca del aeropuerto no parece ser tan conveniente, uno se confía y siempre se le hace tarde...

Cuando llegué al aeropuerto ella ya me esperaba, era hermosa. No sabía que vuelo era el mío, en que sala tenía que abordar, creo que no sabía ni ha donde iba, pero me sentía seguro, ella me hizo sentir seguro.

Llegamos a la sala, me dio mi boleto, me acomodó la corbata, me dio un beso y me dijo: -aborda este camión, tu vuelo sale al otro lado de la terminal, yo te alcanzo mas tarde-...

Así hice, miré por la ventana y me di cuenta que el camión iba por fuera del aeropuerto, su destino final era chapultepec, -hija de la chingada, me vio la cara- pensé.

Eran las seis de la mañana, tomando aire desperté, me levanté, fui a la sala de la casa y ya bien despierto revisé mi boleto, la salida era un día después.